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Cuando el juanete duele y limita, se corrige el hueso. Hoy, por incisiones de pocos milímetros y apoyando el pie el mismo día.
El juanete o hallux valgus no es un hueso que crece: es una desviación progresiva. El primer metatarsiano se separa hacia dentro y el primer dedo se inclina hacia los demás dedos, de modo que la cabeza del metatarsiano queda prominente en la cara interna del pie. Ese es el "bulto" que roza con el zapato.
Hay una predisposición hereditaria clara (la forma del pie se hereda), y el calzado estrecho o de tacón, el pie plano y la laxitud articular aceleran la deformidad. Con el tiempo el primer dedo deja de empujar al caminar, la carga pasa a los metatarsianos vecinos y aparecen callosidades y dolor bajo la planta (metatarsalgia) y dedos en garra, sobre todo el segundo.
A la izquierda, un antepié normal. A la derecha, el hallux valgus: el primer metatarsiano se separa hacia dentro, el primer dedo se inclina hacia fuera y la cabeza del hueso queda prominente: ese es el juanete.
No se opera por estética. La cirugía busca quitar el dolor, devolver al primer dedo su función y frenar el daño sobre el resto del antepié. Se plantea cuando:
La decisión se toma en consulta con una exploración del pie y radiografías en carga (de pie), que son las que muestran la deformidad real y permiten planificar la corrección.
La cirugía percutánea o mínimamente invasiva (MIS) corrige la deformidad a través de incisiones de dos o tres milímetros, sin abrir la articulación. Con control radiológico en el quirófano se corta y se desplaza el primer metatarsiano hasta su posición correcta (osteotomía), se corrige la falange del primer dedo cuando hace falta y la corrección se fija con tornillos percutáneos. Se realiza con anestesia regional del pie y sedación, y el alta es el mismo día.
Antes: el hueso desviado y la línea del corte. Después: la cabeza se desplaza hacia fuera, bajo el dedo, y se fija con un tornillo. Todo a través de incisiones de 2 a 3 mm.
Osteotomías a través de incisiones de 2 a 3 mm, fijadas con tornillos.
Incisión de varios centímetros con corrección directa de la deformidad.
Radioscopia en quirófano al terminar la corrección: la cabeza del primer metatarsiano recolocada y fijada con un tornillo percutáneo.
La técnica percutánea del juanete con fijación mediante tornillos (sistema Arthrex). Se reproduce aquí al pulsar, en el modo sin cookies de YouTube. Abrir en YouTube.
Los plazos son orientativos: cada pie y cada persona tienen su ritmo, y se ajustan en las revisiones.
El zapato postoperatorio que usamos: suela plana y rígida para apoyar desde el primer día, puntera abierta y dos cierres de velcro que se adaptan al vendaje. Se lleva las primeras semanas.
Se camina desde el principio con un zapato de suela rígida que protege la corrección. Pie en alto el mayor tiempo posible y analgesia pautada.
El vendaje forma parte del tratamiento: mantiene la corrección mientras consolida el hueso. Distancias cortas y nada de calzado normal todavía.
Radiografía de control. Según la consolidación se pasa a un calzado ancho y cómodo y se empieza la movilización del dedo.
Paseos largos, trabajo de pie y, más adelante, deporte. La hinchazón del pie puede tardar varios meses en desaparecer del todo; es normal y no significa que algo vaya mal.
La misma técnica, con incisiones mínimas y apoyo precoz, se aplica a otros problemas frecuentes del pie, muchas veces en la misma intervención que el juanete:
No. Alivian el dolor y frenan las rozaduras, pero no devuelven el hueso a su sitio. Cuando el juanete duele y limita pese a esas medidas, la única forma de corregirlo es la cirugía.
Se hace con anestesia regional del pie y sedación, así que la intervención no duele. Después, las molestias se controlan con analgesia habitual y suelen ser menores que en la cirugía abierta por el tamaño de las incisiones.
El mismo día, con el zapato postoperatorio. Las primeras semanas, distancias cortas y pie en alto; el calzado normal se recupera de forma progresiva según la revisión y la radiografía de control.
En casos seleccionados sí, porque se apoya desde el primer día. Se decide en consulta; a menudo es más cómodo operar primero el pie que más duele y el otro unos meses después.
Hay un riesgo pequeño de recidiva, mayor si no se corrigen todos los componentes de la deformidad o si se vuelve al calzado estrecho. Una corrección completa planificada sobre radiografías en carga reduce ese riesgo.
En la primera consulta se explora el pie, se hacen radiografías en carga y se decide si conviene operar y con qué técnica.
O por teléfono: +34 681 87 65 04