Inicio / Tratamientos / Artroscopia de rodilla
Pequeñas incisiones, visión directa de la articulación y una prioridad clara: conservar tu rodilla. El menisco es su amortiguador y, siempre que la rotura lo permite, se sutura en lugar de recortarlo.
La artroscopia permite ver y tratar el interior de la rodilla a través de dos o tres incisiones de menos de un centímetro, con una cámara de alta definición e instrumental específico. Frente a la cirugía abierta, supone menos agresión a los tejidos, menos dolor postoperatorio y una recuperación más rápida. Es la herramienta central de la traumatología deportiva y la técnica en la que estoy subespecializado.
Los meniscos reparten la carga entre el fémur y la tibia y protegen el cartílago en cada paso. Cuando se pierde tejido meniscal, esa carga se concentra: los estudios muestran que tras una lesión de menisco el riesgo de desarrollar artrosis se multiplica aproximadamente por seis. Por eso el consenso europeo de expertos (ESSKA) fija la preservación del menisco como objetivo prioritario — y por eso mi primera pregunta ante cualquier rotura no es "¿qué recorto?", sino "¿se puede suturar?". Recortar es a veces inevitable, pero nunca debería ser el automatismo.
La primera distinción es fundamental. Las roturas traumáticas aparecen de forma aguda tras un gesto concreto — un giro, una entrada, una mala caída —, con frecuencia en gente joven y a menudo junto a una rotura del ligamento cruzado. Las roturas degenerativas, en cambio, aparecen por desgaste, sin un traumatismo claro, y en la mayoría de los casos no se operan de entrada: su tratamiento inicial es conservador. Lo que sigue trata sobre todo de las primeras, que son las que planteamos suturar.
La cicatrización del menisco depende sobre todo del riego sanguíneo de la zona rota y del tipo de rotura. La sutura tiene las mejores opciones cuando se cumplen estas condiciones:
La localización no lo es todo: el consenso ESSKA señala que incluso roturas de la zona más interna, en pacientes seleccionados, han mostrado buenos resultados — por eso ninguna rotura se descarta sin valorarla en detalle.
Cuanto más periférica es la rotura, más riego sanguíneo tiene y mejor cicatriza la sutura (87–91 % en la zona externa).
Dos imágenes de la cámara de artroscopia de una misma rodilla: la rotura del menisco tal como la encontramos y ese mismo menisco una vez suturado.
Cuando el tejido está demasiado dañado o el patrón de rotura no es reparable, la opción correcta es la meniscectomía parcial mínima: retirar solo el fragmento imprescindible conservando todo el muro periférico del menisco. Lo que el consenso deja claro es el orden de prioridades: recortar no debe ser la primera opción en una rotura reparable, porque su resultado a largo plazo es peor que el de la sutura.
| Sutura meniscal | Meniscectomía parcial | |
|---|---|---|
| El menisco | Se conserva | Se pierde una parte |
| Recuperación | Más lenta: hay que proteger la cicatrización (deporte ~4–6 meses) | Rápida (semanas) |
| Futuro de la rodilla | Menos artrosis, más actividad a largo plazo | Mayor riesgo de artrosis |
| Reintervención | Posible si la sutura no cicatriza | Menos frecuente a corto plazo |
Síntesis orientativa a partir del consenso ESSKA (ver referencias). Cada caso requiere valoración individual.
El consenso ESSKA 2019 sobre roturas traumáticas de menisco — elaborado por los expertos europeos en rodilla — resume así la evidencia:
Y una recomendación central: la meniscectomía parcial no debe ser el tratamiento de primera línea en roturas reparables — la sutura ofrece a largo plazo menos artrosis, más nivel de actividad y mayor satisfacción. De hecho, el propio consenso denuncia que en la práctica se suturan menos meniscos de los que se podrían.
La artroscopia de rodilla se realiza habitualmente en régimen ambulatorio o con estancia corta, con anestesia adaptada a cada caso, en el Hospital IMED Elche o IMED Alicante. La duración típica va de 30 a 60 minutos según el gesto. Sales del hospital caminando con apoyo protegido y un plan de recuperación por escrito.
Control de la inflamación, movilidad precoz y apoyo según el gesto realizado (inmediato en meniscectomía; protegido en sutura).
Marcha normal y fuerza básica en meniscectomía parcial; protección de la cicatrización en sutura meniscal.
Retorno progresivo a la actividad física general; en sutura, progresión guiada de carga y movilidad.
Vuelta al deporte según el gesto y los criterios de fuerza y control — antes en meniscectomía, más tarde en sutura.
No. Las roturas degenerativas, por desgaste, aparecen sin un traumatismo claro y en la mayoría de los casos no se operan de entrada: el tratamiento inicial es conservador, con ejercicio y control de los síntomas. La cirugía se reserva para el dolor mecánico, los bloqueos o los derrames de repetición, y para las roturas traumáticas en pacientes jóvenes, donde además se intenta suturar.
No: la sutura funciona mejor en roturas traumáticas recientes, verticales o longitudinales, en la zona periférica con riego y con tejido de buena calidad; las roturas de raíz también se reparan. Si el tejido no es reparable, se retira solo lo imprescindible.
Si la rotura lo permite, suturar: cada fragmento que se pierde concentra la carga sobre el cartílago, y el riesgo de artrosis tras una lesión meniscal se multiplica aproximadamente por seis. La recuperación es más lenta que recortar, pero en pacientes jóvenes y activos la inversión suele merecer la pena. Cuando no es reparable, se retira solo el fragmento dañado.
Puede requerir una segunda artroscopia, normalmente para retirar el fragmento. Aun con ese riesgo, en las roturas adecuadas la sutura merece la pena: cicatriza en torno al 87–91 % en la zona periférica y protege la rodilla a largo plazo.
Orientativamente: vida normal en 2-4 semanas tras una meniscectomía parcial; en sutura meniscal los plazos se alargan (4-6 meses para el deporte) para proteger la cicatrización. Cada caso se pauta individualmente.
En general, no es el tratamiento de la artrosis establecida; ahí las opciones van del tratamiento conservador y las infiltraciones a la cirugía en fases avanzadas. La artroscopia se reserva para problemas mecánicos concretos bien seleccionados.
Una exploración a tiempo distingue lo que se resuelve con tratamiento conservador de lo que conviene operar pronto para conservar el menisco.
O por teléfono: +34 681 87 65 04