Inicio / Tratamientos / Tobillo: artroscopia y ligamentos
El esguince «mal curado» existe — incluso cuando las pruebas salen bien. Tiene nombre, tiene explicación anatómica y tiene solución.
El esguince de tobillo es la lesión deportiva más frecuente — y la más infravalorada. La mayoría cura bien con un tratamiento funcional correcto, pero un porcentaje significativo desarrolla inestabilidad crónica: torceduras de repetición con apoyos mínimos, sensación de fallo, dolor persistente o falta de confianza al pisar en terreno irregular. Y hay un segundo cuadro, más sutil, que deja a mucha gente con dolor y pruebas «normales» durante meses: la microinestabilidad. Para entender los dos hay que mirar los ligamentos de cerca.
Durante décadas se habló del ligamento peroneoastragalino anterior (el que se lesiona en la mayoría de esguinces) como una estructura única. Los estudios anatómicos del grupo de Vega y Dalmau-Pastor demostraron algo distinto — y clínicamente decisivo: ese ligamento tiene dos fascículos, presentes en el 100 % de los tobillos estudiados, y no se comportan igual:
El fascículo superior (rojo) vive dentro de la articulación; el inferior y el peroneocalcáneo (azules) forman un complejo conectado.
Rotura aislada del fascículo superior, intraarticular.
Lesión del complejo completo (fascículo inferior + peroneocalcáneo).
Las dos tienen tratamiento — pero la primera, al no verse bien en las pruebas, es la que deja a tanta gente con un «esguince mal curado» durante meses o años. Sospecha una microinestabilidad ante:
El primer paso es siempre conservador: fisioterapia con trabajo de fuerza y propiocepción. Cuando los síntomas persisten, la artroscopia permite hacer las dos cosas a la vez: confirmar la lesión viéndola directamente — con frecuencia invisible en las pruebas — y tratarla en el mismo gesto.
La artroscopia de tobillo se realiza a través de incisiones milimétricas con cámara de alta definición, lo que permite tratar el interior de la articulación con mínima agresión. Cuando el problema es la inestabilidad, la reparación ligamentaria anatómica devuelve la tensión a los ligamentos originales con anclajes de pequeño tamaño; ambas técnicas se combinan con frecuencia en el mismo acto quirúrgico. La intervención se realiza en el Hospital IMED Elche o IMED Alicante, habitualmente en régimen ambulatorio o con estancia corta.
Así se repara el ligamento lateral del tobillo con anclajes (técnica de Arthrex). Se reproduce aquí al pulsar, en el modo sin cookies de YouTube. Abrir en YouTube.
El trabajo anatómico de Vega y colaboradores (32 tobillos disecados plano a plano) estableció las bases de la cirugía ligamentosa moderna del tobillo:
Su consecuencia práctica: al estar todo el complejo conectado, la reparación artroscópica aislada del peroneoastragalino ofrece excelentes resultados incluso cuando el peroneocalcáneo también está lesionado — y la técnica artroscópica es biomecánicamente equivalente a la cirugía abierta, con menos agresión.
Protección con férula o bota, control de la inflamación y movilidad precoz protegida según el gesto.
Carga progresiva con bota, inicio de fisioterapia: movilidad, fuerza y trabajo propioceptivo básico.
Marcha normal, fuerza avanzada y propiocepción específica; carrera continua progresiva cuando se cumplen criterios.
Cambios de dirección, gestos deportivos y vuelta al deporte según criterios objetivos de estabilidad y fuerza.
El esguince agudo casi nunca se opera. La cirugía se plantea tras esguinces de repetición con rehabilitación correcta cuando persiste la inestabilidad, o cuando hay lesiones asociadas (fragmentos osteocondrales, pinzamiento).
El fascículo superior es una estructura fina e intraarticular que a menudo pasa desapercibida en las pruebas convencionales. Su rotura produce dolor y falta de confianza sin una inestabilidad evidente — el cuadro típico de la microinestabilidad.
La microinestabilidad es la lesión aislada del fascículo superior (síntomas sutiles); la clásica es la lesión del complejo completo (fallos francos). Ambas tienen tratamiento.
La técnica de referencia es la reparación anatómica de los ligamentos laterales (tipo Broström) con anclajes, abierta mínimamente invasiva o asistida por artroscopia, que permite tratar a la vez las lesiones intraarticulares. Si el peroneocalcáneo también está roto, no siempre hacen falta dos reparaciones: al compartir origen y estar unidos por las fibras arciformes, reparar el peroneoastragalino tensa el conjunto. En casos concretos se usan refuerzos o injerto.
Una lesión del cartílago y el hueso de la cúpula del astrágalo, frecuente tras esguinces, que causa dolor profundo y a veces bloqueos. Según su tamaño y localización se trata de forma conservadora o por artroscopia.
Orientativamente: protección unas semanas, carga progresiva y vuelta al deporte entre los 3 y 6 meses según el gesto realizado y los criterios objetivos alcanzados.
Una exploración específica y una ecografía en consulta orientan el problema en la primera visita — aunque tus pruebas «salgan bien».
O por teléfono: +34 681 87 65 04