Inicio / Tratamientos / Tobillo: artroscopia y ligamentos
El esguince «mal curado» existe — y tiene solución. Valorarlo a tiempo evita años de torceduras de repetición.
El esguince de tobillo es la lesión deportiva más frecuente — y la más infravalorada. La mayoría cura bien con un tratamiento funcional correcto, pero un porcentaje significativo desarrolla inestabilidad crónica: torceduras de repetición con apoyos mínimos, sensación de fallo, dolor persistente o falta de confianza al pisar en terreno irregular. Detrás puede haber ligamentos insuficientes y, con frecuencia, lesiones asociadas dentro de la articulación que pasaron desapercibidas. Te explico la microinestabilidad de tobillo →
La artroscopia de tobillo se realiza a través de incisiones milimétricas con cámara de alta definición, lo que permite tratar el interior de la articulación con mínima agresión. Cuando el problema es la inestabilidad, la reparación ligamentaria anatómica devuelve la tensión a los ligamentos originales con anclajes de pequeño tamaño; ambas técnicas se combinan con frecuencia en el mismo acto quirúrgico. La intervención se realiza en el Hospital IMED Elche o IMED Alicante, habitualmente en régimen ambulatorio o con estancia corta.
Protección con férula o bota, control de la inflamación y movilidad precoz protegida según el gesto.
Carga progresiva con bota, inicio de fisioterapia: movilidad, fuerza y trabajo propioceptivo básico.
Marcha normal, fuerza avanzada y propiocepción específica; carrera continua progresiva cuando se cumplen criterios.
Cambios de dirección, gestos deportivos y vuelta al deporte según criterios objetivos de estabilidad y fuerza.
El esguince agudo casi nunca se opera. La cirugía se plantea tras esguinces de repetición con rehabilitación correcta cuando persiste la inestabilidad, o cuando hay lesiones asociadas (fragmentos osteocondrales, pinzamiento).
La técnica de referencia es la reparación anatómica de los ligamentos laterales (tipo Broström) con anclajes, abierta mínimamente invasiva o asistida por artroscopia, que permite tratar a la vez las lesiones intraarticulares. En casos concretos se usan refuerzos o injerto.
Una lesión del cartílago y el hueso de la cúpula del astrágalo, frecuente tras esguinces, que causa dolor profundo y a veces bloqueos. Según su tamaño y localización se trata de forma conservadora o por artroscopia.
Orientativamente: protección unas semanas, carga progresiva y vuelta al deporte entre los 3 y 6 meses según el gesto realizado y los criterios objetivos alcanzados.
Una exploración específica y una ecografía en consulta orientan el problema en la primera visita.
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