Inicio / Tratamientos / Ligamento cruzado anterior
El ligamento cruzado anterior roto se sustituye por un injerto: un tejido que se convertirá en tu nuevo ligamento. Elegirlo bien es la primera gran decisión de la cirugía — y se toma contigo.
Cuando el LCA se rompe por completo, no cicatriza por sí solo con la solidez necesaria para estabilizar la rodilla. Por eso la cirugía no "cose" el ligamento: lo reconstruye con un injerto que se ancla en el fémur y la tibia reproduciendo la anatomía original. Con los meses, ese injerto se revasculariza y remodela hasta comportarse como un ligamento propio (un proceso llamado ligamentización).
Existen cuatro fuentes principales de injerto. Las tres primeras son tejido propio (autoinjerto); la cuarta, de donante.
Tercio central del tendón rotuliano, con una pastilla de hueso de la rótula y otra de la tibia.
Tendón semitendinoso, a veces junto al recto interno, de la cara posterior del muslo.
Porción central del tendón del cuádriceps, por encima de la rótula.
Tejido de banco procedente de donante.
| Injerto | Integración en el túnel | Zona donante | Fallo en deportista joven | Perfil típico |
|---|---|---|---|---|
| HTH | Hueso–hueso, la más sólida | Molestia anterior posible | La más baja de los autoinjertos | Deportista de pivote y alta demanda |
| Isquiotibiales | Tendón–hueso, más lenta | Muy poca molestia | Algo mayor que HTH | Actividad recreativa, sin pivote |
| Cuádriceps | Buena (con o sin pastilla ósea) | Poca molestia | Comparable a HTH | Alternativa versátil; revisiones |
| Aloinjerto | La más lenta | Ninguna | La más alta | Revisiones; baja demanda |
Síntesis orientativa a partir de la literatura reciente (ver referencias). Cada caso requiere valoración individual.
Por mi experiencia en traumatología del deporte, en pacientes deportistas y de alta demanda mi elección habitual es el hueso–tendón–hueso. Las dos pastillas óseas se integran hueso con hueso en los túneles — una fijación biológica rápida y muy sólida — y las revisiones actuales le atribuyen menor tasa de fallo que los isquiotibiales, maduración más rápida y una tendencia a mejor retorno al nivel deportivo previo.
Su contrapartida es honesta: en algunos pacientes produce molestias en la cara anterior de la rodilla o al arrodillarse, que las técnicas de extracción actuales y la rehabilitación reducen. Y no es un dogma: la elección final la decidimos juntos, según tu deporte, edad, anatomía y prioridades.
Las dos pastillas de hueso se alojan en los túneles del fémur y la tibia, donde se integran hueso con hueso.
En perfiles concretos — pacientes jóvenes de deporte de pivote, hiperlaxitud, revisiones — el injerto por sí solo puede no controlar del todo la rotación de la rodilla. En esos casos asociamos en la misma cirugía un refuerzo externo: la tenodesis de Lemaire. Te explico cuándo y por qué en su propio artículo.
No hay un injerto universalmente superior: cada uno tiene ventajas y contrapartidas, y la elección se individualiza. En deportistas de pivote y alta demanda, la evidencia actual respalda especialmente el HTH, que es mi elección habitual en ese perfil.
La zona donante cicatriza y se remodela con los meses, y los estudios no muestran diferencias significativas de fuerza extensora a medio plazo frente a otros injertos. La contrapartida real son molestias anteriores o al arrodillarse en algunos pacientes.
Sí: se revasculariza y remodela durante meses hasta comportarse como un ligamento propio (ligamentización). Por eso la vuelta al deporte se decide con criterios objetivos y no con fechas fijas.
La elección depende del injerto previo, del estado de los túneles y de la causa del fallo: se usan con frecuencia HTH, cuádriceps o aloinjerto, y en la mayoría de revisiones añadimos además la tenodesis de Lemaire.
En consulta valoramos tu rodilla, tus pruebas y tu deporte, y decidimos juntos el injerto y la técnica.
O por teléfono: +34 681 87 65 04